lunes, 3 de mayo de 2010

CUCHARADAS DE HUMILDAD

La abuela me dijo una vez que, para saber mandar, hay que saber hacer. ¿Los recién egresados universitarios tendrán una abuela que les comparta su sabiduría?

POR LUIS HERNÁNDEZ MARTÍNEZ


Actualmente, así opina un número importante de expertos en materia educativa, las universidades y los medios de comunicación tienen el reto –aliados con las nuevas tecnologías– de formar personas responsables y comprometidas con su entorno inmediato y mediato. De preparar gente ética, socialmente responsable y practicante de valores como tolerancia, libertad, democracia, justicia, respeto, amor, entendimiento, solidaridad...

No hay vuelta de hoja. La mundialización de la economía trajo una preocupación más a la cabeza de los directores de las universidades, escuelas y facultades de Derecho del país: las teorías y los planes de estudio ya no son el valor agregado que las instituciones de educación superior pueden ofrecer a las compañías y sociedad en general al momento de argumentar por qué sus alumnos son los mejores.

Por ejemplo, la homogeneización de las prácticas jurídicas, financieras, operativas y mercadológicas de las empresas –entre otras cosas, producto del avance y aparición de las nuevas tecnologías y de la incursión de ejecutivos o empresarios al mundo de la academia– hacen que las firmas de despachos o compañías de cualquier giro busquen, por arriba del currículum, características y valores que son responsabilidad exclusiva de la persona (ahí está el caso de la moral: virtudes y pecados incluidos).

Y no es que la formación académico-técnica de calidad sirva para nada. Pero la realidad es que cada vez son más las escuelas que ofrecen en sus carreras –vía simuladores de negocios, prácticas profesionales o forenses, planes de becarios, internados o intercambios en el extranjero– la posibilidad de medirle la temperatura al mundo laboral antes de que los alumnos inicien la carrera profesional.


SABER HACER PARA MANDAR

La competencia en el mundo laboral provoca que el nivel de exigencia para los estudiantes aumente en cada generación. Por ello surge la necesidad de profesionistas con un perfil que cubra cualidades como ética; liderazgo; creatividad; capacidad de análisis; habilidades de lectura y redacción; resolución de problemas; flexibilidad; conocimiento teórico y técnico; pensamiento global…

Además, por si la lista fuera pequeña, también debemos agregar el ruido que genera la absurda discriminación –no reconocida de manera pública– que ciertas empresas y despachos todavía hacen entre los egresados de universidades públicas y los salientes de las privadas (incluso todavía discriminan entre los egresados de éstas últimas).

Sin embargo, ahí sí la medida es pareja, a los potenciales patrones les queda claro que el egresado universitario debe cubrir, al menos, las características siguientes si “suspira” por conseguir un empleo: ética, trabajo en equipo, lealtad, compromiso con las tareas a realizar, sentido común, honestidad tanto en las prácticas corporativas como en las personales, humildad y disposición al trabajo.

Y es que, como bien dice el refranero popular, “para dar órdenes primero hay que saberlas obedecer”. Hoy las empresas no quieren gente arrogante que sólo guste de estar en el escritorio o mandando a diestra y siniestra “porque sí estudió”.

Hoy, como bien escribió José Campillo Sainz en su libro Introducción a la ética profesional del abogado (8ª edición, Editorial Porrúa. México, DF 2009): “Desempeñar una profesión es el ejercicio de un derecho y el cumplimiento de un deber; es recorrer el camino que hemos escogido para servir a los demás. Por eso, tanto la selección como el ejercicio de una profesión deben ser libres porque un derecho fundamental del hombre, no escrito, pero implícito en los Códigos, es el de cumplir con su deber”.

Y tal aspecto nos lleva los terrenos de la Deontología que es, para Bernardo Pérez Fernández del Castillo, “la ciencia que estudia el conjunto de deberes morales, éticos y jurídicos con que debe ejercerse una profesión liberal determinada”. Pero ya ampliaremos las ideas del especialista en otra oportunidad.

* El autor es Periodista, Administrador de Negocios Editoriales y Candidato a Doctor en Educación por las Universidades Complutense de Madrid y Anáhuac del Norte. Actualmente cursa la carrera de Derecho.

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